Virgen hasta el matrimonio
Pese a la libertad, o más bien "libertinaje" que se maneja hoy en día, hay personas dispuestas a conservarse 'vírgenes' hasta el matrimonio.
¿Le causa gracia? ¿Se le hace imposible? ¿Le parece ridículo o absurdo?, pues bien, es normal que piense de esa manera, pues esa es la reacción de la mayoría, pero déjeme decirle que si hay personas dispuestas a conservar su virginidad hasta el matrimonio.
Y es que, aunque muchos no lo creen ni lo aceptan, el sexo fue creado por Dios para llevarse a cabo dentro del sagrado vínculo del matrimonio: hombre y mujer, pues esta es la única unión de pareja de humanos que Dios aprueba en su Palabra.
Como le dije al comienzo, es normal que para usted eso suene a fanatismo, a religiosidad o a algo exageradamente ridículo o absurdo. No obstante, quiero contarle que hay adolescentes y jóvenes que han entendido que ellos son seres muy especiales y muy preciosos en las manos de Dios y que su cuerpo es sagrado, que es templo del Santo Espíritu de Dios, y que por ende no deben fornicar.
La fornicación consiste en tener relaciones sexuales o contactos sexuales antes del matrimonio, algo que además de mancillar la integridad física y moral de un individuo, afecta su comunión con Dios y le hace estar en una condición de pecado, y la paga del pecado es la muerte, muerte espiritual, estar separado de Dios.
Sin embargo, hay quienes prefieren tener dominio propio, que no se dejan dominar de la carne y de sus pasiones, sino que viven en el Espíritu, es decir, en comunión con Dios, y procuran obedecer la palabra de Dios para así tener una vida de agrado delante de Él.
Ah, pero no solo lo hacen aquellos adolescentes y jóvenes que no pierden su virginidad y se guardan en pureza sexual hasta el matrimonio, también hay otro grupo de personas, muy especiales también, y son aquellos que, a pesar de que en un momento de su vida perdieron la virginidad y que incluso fueron personas promiscuas sexualmente, se arrepienten, le piden perdón a Dios y se apartan del pecado, y le prometen a Dios conservarse en abstinencia hasta que se casen.
Esas personas, por lo general, reciben más burlas, más presión y más ataques, pues quienes en un momento fueron sus parejas sexuales e incluso su circulo social, les instan a que no persistan en esa posición y quieren hacerles creer que están en un error por no seguir en fornicación.
Pues no importa la edad, ni lo que la persona haya vivido, si alguien decide arrepentirse y apartarse del pecado, alcanza la misericordia de Dios, y esa persona, tarde que temprano recibirá la recompensa, seguramente encontrará una pareja dispuesta a esperar el tiempo de Dios para formar un matrimonio y vivir su sexualidad en santidad y en amor.
La virginidad no es una vergüenza por el contrario es un orgullo, así mismo la abstinencia, porque bienvenido sea de todo lo que nos abstengamos con tal de obedecer a Dios, agradarle y honrar su Palabra.
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